domingo, 22 de noviembre de 2015

EL CEREBRO ADICTO Enfoques del siglo XXI

¿De qué hablamos cuando hablamos de adicción? ¿De placer? ¿De enfermedad? ¿De un problema social? ¿Qué es la adicción? ¿Qué es un cerebro adicto? Nos hallamos ante un texto de información y divulgación científica, en el que la autora, Verónica Guerrero Mothelet (1) exponer el problema de las adicciones y su efecto en el cerebro; hace un breve recorrido sobre los estudios y tratamientos llevados a cabo en la actualidad. A través de su exposición, explica que esta problemática antes era estudiada desde un enfoque moral y no desde un enfoque médico, por lo que no se consideraba una enfermedad. ”Hoy las adicciones se definen como una enfermedad crónica caracterizada por la búsqueda y el uso compulsivo de alguna sustancia a pesar de saber los daños que ocasiona. Al igual que otras enfermedades como la diabetes, la adicción se puede tratar y, aunque no se consiga una cura definitiva, el tratamiento incrementa la calidad y la duración de la vida.”(2) Las adicciones son una enfermedad crónica. Se caracterizan por la búsqueda y uso compulsivo de acciones que el cerebro registra como “un placer” a través de mecanismos que involucran diferentes regiones del cerebro que se comunican por “neurotransmisores”, llamados también mensajeros químicos, como la dopamina; o por desequilibrios de neurotransmisores. En el cerebro el placer se produce a través de la liberación de la dopamina en una región que los neurocientíficos llaman el “centro del placer del cerebro”, es decir en el “núcleo accumbens”. Este placer también se produce por sustancias artificiales que se parecen a la dopamina, como la cafeína, que ayudan a la liberación de dopamina. “Abandonarse al placer sin control de forma continuada, es lo que las drogas hacen a nuestro cerebro, como el café.” (4) Es importante decir que la dopamina no está implicada únicamente en los sistemas relacionados con el placer, también el cerebro produce opioides (que actúan sobre la sensación del dolor), proteínas y otros neurotransmisores que tienen diferentes efectos en el sistema nervioso central. Por eso las drogas, que son sustancias artificiales que se parecen a los neurotransmisores y el cerebro reconoce como tales, hacen que nuestro cerebro se abandone a ese placer sin control (cafeína, nicotina, alcohol, sustancias tóxicas inhalables, cocaína, marihuana, heroína, entre muchas otras.) Hago aquí un paréntesis con respecto a la utilización y consumo de la marihuana, que considero pertinente retomando las ideas de Jorge Hernández Tinajero (5). Y, sobretodo, para tener una referencia diferente a la información pública que conocemos y que es necesario para ampliar el conocimiento que tenemos, poder hacer nuestros propios cuestionamientos e indagaciones y tener una postura crítica y personal al respecto. En contraposición a lo que oficialmente nos dice la medicina, el consumo de marihuana no conlleva ningún riesgo “grave” para la salud y no es un generador de violencia social, mientras que ciertas drogas legales, como el tabaco y el alcohol, sí lo son y en un grado preocupante. Tiene aplicaciones terapéuticas comprobadas ampliamente por la ciencia médica, por lo que es un acto humanitario ofrecer con seguridad y responsabilidad esta opción a quien lo necesite. Al mismo tiempo los usos industriales de esta planta son numerosos y benéficos en términos ambientales con un gran potencial de desarrollo económico. Pensemos en la relación histórica de nuestra cultura con esta planta. Con las adicciones en general, la prensa, los medios y la sociedad, prefieren reforzar una cómoda moral puritana y, en el caso del consumo de la marihuana, atribuir despectivamente a un puñado de valientes y festivos consumidores los inmensos males sociales que genera su propia ceguera. Aquí radica la importancia de las reivindicaciones, como la exigencia de generar información veraz y científica sobre un asunto de salud pública, la negativa rotunda a ser considerado por las leyes y la demanda de respetar el derecho a decidir de los adultos sobre cuestiones enteramente privadas o personales, mientras éstas no afecten a terceros. A pesar de que existen investigaciones diversas para generar información amplia y poder tener un conocimiento más certero sobre el tema, encontramos cotidianamente datos y explicaciones que generalizan una idea y se presentan como únicas y verdaderas. Es importante considerarlas para poder tener un punto de vista, aunque sea oficial y partir de ahí para indagar, cuestionar e investigar a fondo y diversificar nuestro conocimiento para poder tener una postura al respecto. Aquí un ejemplo clásico de divulgación de información oficial y sensibilización social https://www.educaixa.com/microsites/Hablemos_de_drogas/drogas_riesgos_para_la_salud/ Para retomar el tema central, es una realidad que todas las adicciones provocan la misma reacción en la química del cerebro. De aquí que ahora se consideran como una enfermedad crónica, se busca prevenirlas y remediarlas igual que se hace con muchas enfermedades que son incurables como la diabetes o el cáncer , incluso la compulsión por comer, con el conocimiento de la medicina alópata; pero podríamos hablar de otros enfoques médicos para conocerlas mejor, investigarlas y gestionarlas o tratarlas, como la homeopatía, la medicina natural o la Nueva Medicina Germánica o la psicoterapia psicoanalítica. Se podrían revisar los diferentes puntos de vista sobre la adicción y contribuciones hechas a principios del siglo pasado, pasando por los años 90, cuando se hizo hincapié para comprender las enfermedades adictivas. Valdría la pena profundizar en estas prácticas en otro documento e investigación. ¿Por qué la adicción es una enfermedad crónica? Cuando el cerebro se adapta nace la dependencia; se obstaculiza el sistema de comunicación al intensificarse la actividad entre neuronas e interfiere en el intercambio natural de información neuronal. El cerebro está condicionado a repetir conductas que permiten la supervivencia y las drogas impiden las recompensas naturales acostumbrando al cerebro a dosis mayores, masivas (de dopamina, por ejemplo), o disminuyendo la cantidad de receptores que copta la señal natural de los neurotransmisores generando tolerancia a altos niveles de dopamina y, en consecuencia, la falta de drogas produce lo que conocemos como síndrome de abstinencia (que en ocasiones puede llevar a la muerte). Aunque se puede vivir generalmente con este síndrome, se puede recaer tras muchos años de abstinencia. Así pues, los cambios en el cerebro producen un ansia incontrolable de utilizar sustancias tóxicas que deterioran la función del autocontrol o de toma de decisiones. A raíz de la difusión de descubrimientos que empezaron en la última década del siglo pasado, se ha ido transformando nuestra comprensión de las adicciones y la imagen del adicto. En entrevista con ¿Cómo ves? la doctora María Elena Medina Mora Icaza, directora del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz” (INPRF) en México D.F., narra lo que propició el cambio de visión que se tenía sobre las adicciones: explica que la investigadora mexicana-estadounidense Nora Volkow, quien estudió medicina en la UNAM y es hoy directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de Estados Unidos (NIDA, por sus siglas en inglés), observó en imágenes cerebrales la influencia de las drogas sobre diversas zonas del cerebro y encontró la causa física de la dependencia de sustancias como la cocaína y los opioides: “Esto nos llevó a entender por qué los pacientes, aunque quisieran, no podían dejar las sustancias por sí solos por lo que necesitaban tratamiento”, señala la Dra. Medina Mora, agregando que éste fue un indicio importante de que las adicciones tenían todas las características de una enfermedad. La adicción se considera hoy una enfermedad del cerebro porque las drogas modifican la química, la estructura y el funcionamiento de ese órgano. Se han de considerar en el estudio de las adicciones los factores biológicos y ambientales. Cuando hablamos del comportamiento adictivo, se ha de tener presente cómo influyen tanto los genes como el entorno (medio ambiente, la sociedad, la alimentación), igual que influyen en nuestra salud física y mental. Aquí lo que hay que distinguir es si existe una relación positiva entre el funcionamiento biológico y el funcionamiento ambiental en el desarrollo conductual. Vuelvo a hacer hincapié en la importancia de conocer otros enfoques médicos como la Germánica Nueva Medicina o la medicina natural, que plantean otros puntos de vista con respecto a este tipo de afirmaciones o a los conceptos de benigno y maligno, estudian la medicina desde el punto de vista de la biología, el entorno familiar y el funcionamiento del cerebro con respecto a las emociones. Para conocer las influencias biológicas y ambientales en nuestra salud física y mental se estudian factores de riesgo como indicadores a la propensión a las adicciones, como la genética, que tiene hasta un 60% de participación del riesgo total al problema de la dependencia física; la adolescencia como un factor preponderante de riesgo, los problemas mentales y el tema de la vulnerabilidad, que tienen consecuencias conductuales, familiares, sociales y políticas. A partir de aquí puede plantearse qué personas tienen mayor riesgo de desarrollar conductas de abuso de sustancias o acciones que se definen como trastornos (alimentarios, psicológicos, entre otros) que hacen vulnerables a ciertas personas para desarrollar este tipo de conducta considerada de riesgo o de búsqueda de novedades. Un ejemplo de las consecuencias políticas, como ha planteado Hernández Tinajero, lo tenemos en experiencias respecto al intercambio de ideas y conocimientos sobre este tema, que nos dejan ver lo que gran cantidad de personas piensan y comentan sólo en privado: la inutilidad de la guerra contra las drogas tal y como se plantea en la actualidad, cuyos resultados no sólo no protegen a los consumidores, supuestamente afectados directos por los “delitos contra la salud”, sino que criminaliza y estigmatiza; porque genera un mercado negro que a su vez produce violencia social y corrupción de las instituciones y, en general, porque promueve abiertamente el oscurantismo. En efecto, difundir que fumar marihuana es tan malo como inhalar cocaína, es una mentira piadosa con tintes criminales, lo mismo que obviar el hecho de que el tabaco mata a millones de personas al año, mientras que en toda la historia de la humanidad no se conoce un caso de muerte por sobredosis o consumo crónico de marihuana. ¿Se le ha de echar en cara a nuestra sociedad la hipocresía evidente sobre este tema? Existen todavía posibilidades para la renovación del desgastado, aburrido e ignorante lenguaje político. El Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas plantea ciertos factores de protección y prevención como el autocontrol, las relaciones positivas, la supervisión y el apoyo paterno, la información veraz y certera, la creación de políticas contra el uso de drogas y la cohesión comunitaria. En este sentido, se hace evidente la necesidad de hablar del papel que juegan la sociedad, las instituciones , los medios de comunicación, y lo más importante, la información e investigación constantes que cada vez profundizan más en el estudio de esta problemática y plantean enfoques diversos y novedosos en el estudio de las conductas adictivas, así como en otros campos del conocimiento médico científico. Desde otro enfoque, para poner un ejemplo de otra posibilidad para entender e informarnos sobre este tema, retomo información sobre la nueva medicina germánica, que plantea que la mente es más poderosa que las drogas para recuperar nuestra salud. De este modo, la Nueva Medicina Germánica, como el Psicoanálisis y la Biología de la Creencia, nos devuelven la responsabilidad de lo que nos sucede en la vida, ya que este conocimiento en conjunto nos revela que no somos víctimas de los microorganismos, ni de nuestra genética, ni de nuestros padres, sino de nuestro estilo de vida, nuestras emociones y las trabas de nuestra manera de pensar. Estamos en la segunda década del siglo XXI, vivimos un tiempo de muchos cambios y conocemos las limitaciones de la medicina occidental y la intelectualización del psicoanálisis; estas dos disciplinas se encuentran en un punto medio donde verdaderamente se complementan en la comprensión de la experiencia mente-cuerpo y en la integración de los respectivos procesos de curación mentales, afectivos y biológicos. La técnica propuesta por la nueva medicina germánica es la identificación y verbalización del conflicto psíquico y eso es precisamente lo que la técnica psicoanalítica, en sus diversas modalidades, ha desarrollado a lo largo de cien años. Hoy Ryke Hamer, creador e investigador de la Nueva Medicina Germánica, como Sigmund Freud en su época, ha abierto la entrada a una nueva visión y estudio de conocimiento para que nosotros la podamos explorar, como una alternativa al conocimiento médico tradicional y ver las enfermedades desde otra perspectiva. Para terminar, hago una reflexión sobre mi interés por investigar diferentes enfoques sobre el problema de las adicciones. Me llamó la atención este artículo porque percibí que la información promueve un único punto de vista con respecto al conocimiento y las investigaciones existentes sobre las adicciones, así como el enfoque médico oficial para tratarlas. Primeramente, analicé el texto y concluí que hacían falta otras consideraciones y, como no soy una experta, decidí consultar con diferentes profesionistas y conocedores del tema, en concreto un psicoanalista, una farmacéutica, un médico internista y un grupo que se dedica a tratar casos de drogadicción y trastornos mentales. Hablé con personas que participan en terapias de grupo y me dediqué a revisar algunas lecturas de investigación para ampliar la información. He leído bastantes artículos y algunos capítulos de libros especializados y resultó un trabajo francamente laborioso y sumamente interesante. Finalmente decidí partir del título original y elaborar otro artículo para intentar explicar, desde otros puntos de vista y conocimientos, un enfoque más personal para entender qué es la adicción y las posibilidades actuales para tratarla. Todo conocimiento nuevo y verdadero nos hace pensar en primera instancia en interpretaciones y calificativos como el ridículo, la franca oposición y, finalmente, la aceptación o no, de acuerdo a nuestras experiencias y convicciones. Podemos caer en la incredulidad, el enojo o la crítica, que constituyen la esencia del descubrimiento científico y el establecimiento de conexiones sólidas entre el conocimiento previo y el desconocido. Este proceso de atar el conocimiento es lo que puede promover mejor el verdadero entendimiento y el progreso real en la conciencia, un cambio de paradigma que nos permita entender la evolución de la humanidad. Lo importante ha de ser la integración del conocimiento no como un concepto teórico sino como una experiencia diferente o nueva. Notas y referencias: 1. Verónica Guerrero Mothelet, periodista y divulgadora de la ciencia, colabora en ¿Cómo ves?- Revista de Divulgación de la Ciencia de la UNAM, y otras áreas de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia y como corresponsal ocasional para la revista Nature Biotechnology 2. http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/177/el-cerebro-adicto /agosto 2013 3. Berridge, K.C., & Robinson, T.E. (1998). What is the role of dopamine in reward: Hedonic impact, reward learning or incentive salience? Brain research Reviews 28; 309-369.) 4. Jorge Hernández Tinajero. Politólogo e internacionalista, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, se ha especializado por más de diez años en política de drogas. Coautor de las plataformas políticas de Democracia Social y México Posible en materia de drogas ilegales; asesor de las “Iniciativas Conde” sobre cannabis y miembro de la Asociación Mexicana de Estudios de Cannabis (AMECA, es una asociación sin fines de lucro, creada para recopilar y difundir información científica y sustentada en los hechos sobre la planta de la cannabis. AMECA no promueve el consumo de ésta ni de ninguna otra sustancia psicoactiva o ilegal) y de la Asociación Mexicana de Reducción de Riesgo y Daño. Actualmente es presidente de CuPIhD (Colectivo por una Política Integral hacia las Drogas) BIBLIOGRAFÍA 1. http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/177/el-cerebro-adicto /agosto 2013 2. Manes, Facundo, artículo de opinión para La Nación; “El Cerebro Adicto”, 19 de febrero de 2015.- http://www.lanacion.com.ar/1664901-el-cerebro-adicto) 3. Revista Electrónica de Psicología Iztacala. 14, (3), 2011 / www.revistas.unam.mx/index.php/ 4. Berridge, K.C., & Robinson, T.E. (1998). What is the role of dopamine in reward: Hedonic impact, reward learning or incentive salience? Brain research Reviews 28; 309-369. 5. Kaufman, E. (1994). Psychotherapy of Addicted Persons. New York: Guilford Press 6. Bateman, A. y Fonagy, P. (2006). Mentalization based treatment for borderline personality disorder: a practical guide. New York: Oxford University Press. 7. Espinosa del Valle, L.F. (2007). Nueva Medicina Germánica, Dr. en Med. Ryke Geerd Hamer. Seminario Uno. Notas sin publicar. 8. Hamer, R.G. (1994). Resumen de la Nueva Medicina Germánica. Amici di Dirk: Ediciones de la Nueva Medicina S.L. 9. Hamer, R.G. Testamento de una Nueva Medicina. Parte I. Sin publicar. 10. Lipton, B.H. (2008). The Biology of Belief. USA: Hay House, Inc. 11. Maté, G. (2003). When the body says no. Understanding the stress-disease connection. USE: Wiley. 12. McDougal, J. (1987). Teatros de la mente. Madrid: Tecnipublicaciones. 13. McDougal, J. (1991). Teatros del cuerpo. Madrid: Julián Yébenes

viernes, 6 de noviembre de 2015

Mapa conceptual



Aprendizaje Autónomo: eje articulador de la educación virtual
Información basada en el ensayo del Esp. Jorge Hernán Sierra Pérez
Docente de Comunicación Social
Fundación Universitaria Católica del Norte
Publicado en Revista virtual Universidad Católica del Norte.  0(14). Fundación Universitaria Católica del norte, Colombia. Recuperado el 25/03/15, de: http://www.redalyc.org/articuloBasic.oa?id=194220381010

jueves, 22 de octubre de 2015

¿Qué es ser un estudiante en línea?

Dentro de las modalidades de estudio que existen en la actualidad y con el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) -que han transformado la manera de interactuar y de aprender-, están las llamadas escuelas virtuales o estudiante en línea,  modalidad abierta o a distancia,  que permiten estudiar desde cualquier lugar y presentan una serie de retos  y características para los estudiantes, lo que las diferencia y distingue del modo tradicional de enseñanza  y de lo que conocemos como alumno  y estudiante (en línea).
El estudiante en línea tiene un papel activo y autónomo,  de autogestión, de libertad y autonomía; cuenta con un tutor que le guía en el proceso de aprendizaje;  ejerce una actividad de grupo que también puede ser independiente;  la participación y enseñanza en línea es colaborativa y de retroalimentación entre aprendices y docentes.
Como características principales , esta modalidad fomenta el análisis y procesamiento del conocimiento;  descubre las actitudes, destrezas, habilidades y estrategias propias del aprendizaje  y la comunicación, la investigación, búsqueda, selección, producción y difusión de la información;  genera y potencia  estrategias que  facilitan la recepción y el análisis de la información,  en cualquier momento, en cualquier lugar, de cualquier forma y , lo más importante, al ritmo que el estudiante  decida.  En la educación en línea,  se tiene la oportunidad de conocer a diferentes personas, lugares, estrategias de estudio e historias de vida que enriquecen el proceso cognitivo y de desarrollo.  Es importante tener metas propias e iniciativa ante cualquier situación que se presente en el proceso de aprendizaje, para tomar decisiones y  generar capacidades relacionadas con la comunicación, la búsqueda, la selección, la producción y la difusión de la información y el conocimiento.
Los retos a los que se enfrenta el estudiante en línea son muy diferentes al estilo de aprendizaje dirigido que conocíamos hasta los años 90 aproximadamente.  Se busca  aprender a ser autogestivo, autocrítico y reflexivo, con respecto al desempeño y administración del tiempo. En cuanto al conocimiento, es muy importante el análisis, el proceso y la proyección de lo que se aprende y dejar atrás los entornos competitivos. Practicar el trabajo en equipo y la gestión y administración del tiempo personal.  Es necesario organizarse y programar una agenda de actividades (escolares, personales, laborales, etcétera) para administrar los tiempos de realización de todas las responsabilidades. Desarrollar  destrezas comunicativas, habilidades de lectura y escritura de forma eficaz y correcta. Y por último y, lo más importante, aprender a navegar en la red.
Ser un estudiante en línea implica aplicar estrategias y acciones que  permitan auto-gestionar el aprendizaje,  crear un compromiso para lograr aprender lo que se estudia y  desarrollar una comprensión eficaz  lectora, el esfuerzo y la confianza en sí mismo y apropiarse del conocimiento.

Ser un estudiante en línea es una alternativa educativa  al alcance de toda persona, dando por hecho  que cada una tiene  las habilidades, compromisos, responsabilidades y confianza en sí misma para conseguir un aprendizaje de forma exitosa.

Nota: Resumen del texto "Qué es ser un estudiante en línea", publicado por la Universidad Abierta y a Distancia de México.